Una perspectiva preocupante en el horizonte laboral
- 24 ene 2015
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En forma quizá sorpresiva, ya que los medios de información no dieron cuenta de nada con anticipación, el tan vapuleado INDEC dio a conocer en un solo día 14 informes vinculados a la situación económica argentina. Tratándose de índices importantes y variados ya que engloban a prácticamente a toda la actividad, nosotros queremos detenernos en el señalamiento de un panorama cuyas perspectivas no ofrecen variantes positivas si no se adoptan medidas que efectivamente pongan más el foco en la distribución del ingreso y el mejoramiento del mercado del trabajo. En efecto, según las estadísticas oficiales indican que durante el año que acaba de terminar se perdieron 395.000 puestos de trabajo. La Encuesta Permanente de Hogares establece entonces que en el tercer trimestre del año 2014 había 15.686.000 personas ocupadas en tanto, un año atrás, los ocupados sumaban 16.081.000. Se debe tener en cuenta que este descenso en el número de ocupados no significó una mayor desocupación en la misma proporción, por cuanto el número de desempleados subió de 1.137.000 a 1.186.000, o sea creció en tan solo 49.000 personas según el INDEC. Ello se debió a que a pesar del crecimiento de la población urbana que sumó 233.000 personas más, la población económicamente activa (PEA) se redujo de 17.218.000 a 16.872.000, lo cual indica un crecimiento de gente inactiva que por desaliento deja de buscar trabajo y a la vez, jóvenes que podían haber ingresado al mercado laboral siguieron inactivos. Se constata que la caída del empleo se verificó en especial en la industria manufacturera y la construcción, es decir, se trata de sectores donde precisamente esas mismas estadísticas del INDEC, muestran un importante descenso de la actividad. Por si esto fuera poco, de los valores publicados en forma oficial se deduce que sobre un total de 16 millones de ocupados, la mitad gana menos de $5.000 mientras que en la mitad de los hogares, matrimonio con 2 hijos, la entrada promedio no excede de $ 9.000. Estos números, que son oficiales y corresponden al tercer trimestre del año pasado, están mostrando un deterioro de los segmentos de menores recursos, ya que un año atrás, esa mitad, 8.000.000 de personas, ganaba $ 4.000, lo cual significa que sus ingresos mejoraron en un 25% aproximadamente cuando es comprobable que la inflación, devoradora del salario, estuvo rondando en más de un 30%. A esta desigualdad corresponde agregarle que mientras los varones trabajadores ganaron cerca de 6.000 pesos de promedio, la mitad de las mujeres apenas alcanzaron los $ 4.600. ¿Esto significa que Argentina está al borde del abismo? ¿O que llevan razón los diferentes candidatos que pretenden cambiar el rumbo para retornar a épocas de entrega y miseria generadoras de desigualdad vergonzante? De ninguna manera. De lo que se trata es de que el campo popular con los trabajadores organizados al frente se haga cargo de este desafío histórico, que es defender lo conquistado – lo cual resulta altamente valorable- y garantizar con sus luchas, sus movilizaciones y sus exigencias la imprescindible acción que debe tener cualquier gobierno que se tilde de popular con vistas a producir cambios estructurales, con realización de profundas modificaciones al modelo productivo y de acumulación como el actual que sobrevive, ideado y generado para facilitar la concentración de la riqueza en pocas manos y el dominio de las palancas decisivas de la economía en manos del capital imperialista y trasnacionalizado. No se puede engañar al pueblo como lo hace la variopinta oposición, levantando consignas electoralistas, sin base programática seria y sin indicar claramente cuál es el enemigo fundamental que amenaza la soberanía de nuestra Patria. No se puede hacer seriamente una promesa de cambio sin denunciar a los buitres que pululan dentro y fuera del país. Pero tampoco podremos derrotar a esos poderes fácticos si no construimos la fuerza frentista, plural, democrática antiimperialista con proa al socialismo del Siglo XXI capaz de radicalizar el proceso de cambio iniciado en esta década, en armonía con la integración de todos los pueblos hermanos de Latinoamérica y el Caribe. Ese es el gran desafío y desde luego que, cuando el pueblo está unido detrás de un objetivo como el que nos señala la historia en el momento actual y las organizaciones de los trabajadores dispuestas a desempeñar un rol de vanguardia en la lucha por construir el verdadero poder popular, a no dudar que el triunfo coronará todos los esfuerzos.
Partido Comunista de la Argentina










































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