Lo que está en juego en el balotaje
- 18 nov 2015
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En este balotaje se definen importantes cuestiones no sólo a nivel nacional sino también internacional.
Esta semana se cumplieron 10 años del rechazo al ALCA, el área de libre comercio que EEUU quería imponer en todo el continente para garantizar que sus grupos económicos dominen definitivamente la región, se apropien de nuestros recursos naturales y los gobiernos que vinieran después no tuvieran margen para cambiar las cosas. Ese No al ALCA se hizo posible por el acuerdo entre Chávez, Lula y Kirchner, pero tiene sus raíces en un proceso más largo, donde los pueblos de América Latina, cansados de la desocupación, la pobreza y la desigualdad que habían generado décadas de implementación de las políticas neoliberales, lograron pasar de la resistencia a la ofensiva.
Desde entonces nuestro continente es atravesado por una fuerte disputa entre dos bloques, uno ligado a la estrategia de EEUU, el FMI y sus aliados criollos, y otro constituido por las fuerzas de izquierda, progresistas y nacional-populares, que en esa ofensiva, muchas de ellas lograron convertirse en gobierno, con grandes movimientos político-electorales de masas contra el neoliberalismo, que dieron pasos enormes por la soberanía popular, e incluso los casos más radicalizados llegaron a plantear nuevas formas de socialismo como horizonte para nuestros pueblos.
La experiencia de integración latinoamericana también está en juego en el próximo balotaje, tanto porque Argentina, desde el triunfo del FPV, forma parte de ese bloque popular latinoamericano, apostando a la ampliación del Mercosur y al fortalecimiento de Unasur y Celac; como porque el PRO (y Cambiemos) forman parte de la estrategia de EEUU y los grandes grupos económicos para recuperar lo que ellos llaman su “patio trasero” y el dominio irrestricto en base a políticas de “libre mercado”. Por eso decimos que hay dos proyectos de país distintos en juego. Esto se ve no sólo en lo que podrían hacer sino en lo que ya viene haciendo cada uno.
Macri representa el retorno a las políticas neoliberales, al gobierno directo de los grupos económicos. No es casualidad que el PRO se opuso en el Congreso a investigar a los responsables económicos de la dictadura, no sólo porque allí comenzó a instalarse el proyecto neoliberal que ellos hoy representan, sino porque el propio Grupo Macri pasó de tener 7 empresas a 47 en los años de la represión. No es casualidad el apoyo de Cavallo, quien estatizó la deuda privada (al conjunto de los grupos económicos, el Grupo Macri entre ellos) cargándosela al pueblo argentino, ni que el mismo Melconián, hoy economista PRO, fuera el que archivara desde el Banco Central, las investigaciones por dichas estafas. Sus ideas de que todo lo defina el mercado significan el retorno a esas mismas políticas que nos llevaron al desastre como nación.
El colapso que vivió Argentina se gestó con una Alianza muy parecida a Cambiemos, con las mismas concepciones. Esas políticas que hoy son esgrimidas por los economistas del PRO habían dejado a la Argentina con las tasas de desempleo, pobreza e indigencia más altas de nuestra historia. Allí se dieron enormes pasos desde el FPV en el gobierno nacional: en materia de empleo, bajando la desocupación del 24% al 7%, en materia de pobreza llevándola de 57% al 18%, y de indigencia bajándola del 27% al 6%. Esto fue posible por políticas activas en salarios, como el aumento constante del salario mínimo y la multiplicación de las paritarias y convenios colectivos de trabajo, y también en jubilaciones, con la incorporación de 3 millones de nuevos jubilados (muchos de los cuales iban a quedarse en la miseria porque el neoliberalismo los había dejado desocupados y no le alcanzaban los años de aporte) y el incremento de los haberes que se consolidó en la Ley de Movilidad Jubilatoria, garantizando dos aumentos por año. El PRO, por el contrario, votó en contra de la movilidad jubilatoria y además viene afirmando abiertamente que hay que eliminar las paritarias y que no pueden otorgarse más aumentos a los jubilados. Además proponen una mega devaluación, lo cual traería una inflación inicial que bajaría fuertemente el poder adquisitivo del salario. Esto se debe a que el macrismo piensa como empresario, para él nuestro salario es un costo, por eso dijo públicamente que los trabajadores tienen que ganar lo menos posible, porque es la base de la ganancia empresaria.
El proceso de recuperación se dio por el aliento a la producción: mientras el neoliberalismo destruía los puestos de trabajo en la industria, a partir de 2003 se recuperaron miles de empleos industriales, esto tiene que ver también con la creación de unas 230 mil PyMES y un desempeño industrial de tasas superiores al 10% entre 2003 y 2007. En contraposición el PRO representa el retorno a la Argentina de la especulación financiera, por eso su alianza con los fondos buitres y la banca internacional, que prometieron una “lluvia de dólares” en caso de que Macri ganara. Pero también representa la crisis de la industria local, porque dice abiertamente que va a abrir las importaciones: eso significa que la producción extranjera reemplace la producción nacional, lo cual lleva a que miles de argentinos pierdan su trabajo, y nuevamente retornen a la pobreza e indigencia.
Además, sus ideas de “libre mercado” significan que gobiernen los grupos económicos y que se vuelva a achicar el Estado, privatizando sus empresas, por eso el PRO estuvo en contra de la estatización de las jubilaciones, Aerolíneas e YPF, pasos clave que dimos como nación.
A nivel nacional nuestro país logró mayor desarrollo por la fuerte inversión en Educación, Ciencia y Tecnología: se duplicó presupuesto de educación y ciencia (en relación al PBI), se repatriaron 1150 científicos, se reconstruyó el CONICET, se crearon 15 universidades y 1965 escuelas, se inició Plan FINES, el PROGRESAR y Conectar Igualdad repartió 5 millones de netbooks. Todo esto está en juego: el PRO dejó 5000 chicos sin escuela, pone escuela-containers para los barrios pobres, le parece un “despilfarro” la inversión en ciencia y una “locura” la creación de tantas universidades y votó en contra de ley de gratuidad universitaria.
El PRO habla de que es inevitable hacer un ajuste para mejorar las cuentas públicas. Pero en vez de cobrarle más a los que más tienen, plantean bajarles los impuestos y las retenciones, y “recortar gastos”, en materia de salarios, jubilaciones, políticas sociales y educación, descargando el ajuste sobre las espaldas de los laburantes, sin tocar los privilegios de los grupos económicos. Por el contrario, aun con todas las limitaciones que siempre marcamos, con el FPV se viene recuperando el Estado para generar mayor inclusión social conquistando derechos como la AUH, el matrimonio igualitario, la ley de identidad de género, avances notables en DDHH, los planes de vivienda social y el PROCREAR, la protección del empleo, los salarios y jubilaciones.
Está en juego la posibilidad de avanzar hacia una mayor soberanía popular, en relación al dominio irrestricto que lo grupos, pero también está en juego la soberanía nacional. Hay que recordar que después del No al ALCA, en 2006 Kirchner dio fin a los acuerdos con el FMI, que implicaron durante décadas extorsiones para que nuestros países aplicaran ajustes y reformas neoliberales, además se avanzó en un proceso de desendeudamiento inédito (la relación deuda/PBI bajó a un tercio en Nación y a la mitad en provincia), incluso llevamos a nivel mundial una propuesta de desendeudamiento que logró un apoyo masivo en la ONU (de todos menos EEUU y sus aliados) y estamos en una confrontación histórica con los fondos buitres que quieren volver a someternos y extorsionarnos con la deuda. El PRO, por el contrario, sextuplicó la deuda en la Ciudad de Buenos Aires (en relación al PBI) y sostuvo que había que pagar todo lo que los fondos buitres quisieran sometiéndonos al juez Griesa.
Por esto decimos que hay dos proyectos de país en juego. Y esto va a definir también el escenario a nivel regional: donde vivimos una ofensiva de EEUU y sus aliados por recuperar el control sobre Latinoamérica, motivando desestabilizaciones políticas y económicas para desgastar a los gobiernos, al tiempo que alientan a sus fuerzas electorales: en nuestro país esa estrategia está liderada por el PRO. Por eso a nivel nacional está en juego el retorno al neoliberalismo, al mismo tiempo que se apunta al cierre del proceso de integración y de avance popular en América Latina.
Por eso desde la izquierda popular y consecuente llamamos a apoyar la candidatura de Scioli-Zanini, no porque dejemos de lado nuestras críticas, ni porque abandonemos nuestros objetivos de ir más allá, de profundizar la democracia, de hacerla participativas, de llevarla a la producción, y avanzar a construir mayor poder popular con un horizonte socialista, sino porque justamente el triunfo del FPV nos va a permitir sostener lo conseguido y nos dejar en mejores condiciones para seguir peleando por nuestros derechos y objetivos, y porque fundamentalmente va a permitir salvaguardar el proceso de integración y cambio que vive Latinoamérica.
Camaradas y compañeros, a organizarnos para dar esta crucial batalla!
PARTIDO COMUNISTA - LA PLATA, BERISSO y ENSENADA
FEDERACIÓN JUVENIL COMUNISTA
MOVIMIENTO UNIVERSITARIO DE IZQUIERDA MOVIMIENTO SECUNDARIOS "NEGRITO AVELLANEDA" MOVIMIENTO TERRITORIAL LIBERACIÓN
MOVIMIENTO CAMPESINO LIBERACIÓN CORRIENTE NACIONAL AGUSTÍN TOSCO










































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